En un país que todavía procesaba la factura de una subida sin precedentes en el precio de la gasolina, la discusión sobre quién tiene la culpa se ha vuelto tan ácida como el combustible mismo. La economista Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), ha saltado al ruedo para señalar que las razones esgrimidas por el Ejecutivo son demasiado cortas. Según ella, el discurso oficial sobre una emergencia financiera no cuadra con la realidad.
La controversia estalló entre el 24 y el 25 de marzo de 2026, apenas un par de días antes de que entrara en vigor el aumento histórico de los combustibles. En múltiples entrevistas, incluyendo una con CNN Chile, Repetto dejó claro que la narrativa del presidente José Antonio Kast, presidente del Gobierno de Chile ignora datos fundamentales.
El mito de la caja vacía y la capacidad de financiamiento
Aquí está lo que realmente molesta a los expertos: el argumento del "billetero vacío". La administración Kast ha insistido en que la decisión de dejar funcionar el mecanismo libre de precios se debe a que el Estado no tiene liquidez inmediata. Repetto, sin embargo, señala que esto es como mirar solo uno de los bolsillos de tu chaqueta. "La caja es una línea más en un balance. Es como la plata que tengo en este bolsillo", dijo en una entrevista reciente.
Su punto es contundente: nadie ignora la plata del otro bolsillo. Si el gobierno chileno necesita fluir dinero hoy, puede acceder a los mercados internacionales porque el riesgo país está bajo. De hecho, sus niveles de endeudamiento son comparables o mejores que los de ciertas naciones europeas. La falta de efectivo físico no significa incapacidad de pago ni insolvencia técnica. Es una distinción crucial que a menudo se pierde en los debates públicos de última hora.
¿Estabilización de precios o promesa de campaña?
Es importante entender cómo funciona el Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo (MEPCO). Básicamente, es un seguro: cuando los precios suben en el mercado, el fondo los ampara parcialmente; cuando bajan, el Estado recupera esos fondos. El truco, según Repetto, es que este fondo no se activa si se cree que el cambio de precio será permanente o si el gobierno decide unilateralmente que no quiere usarlo.
El giro irónico es que la economista apunta a que el verdadero motor aquí podría ser la agenda política del propio Kast. Se especula que el ajuste responde a las promesas de campaña encaminadas a reducir el tamaño del Estado. Es decir, no se trata de que no haya dinero, sino de que no quieren gastarlo en subsidiar los combustibles. Esto implica asumir un costo político alto, sabiendo perfectamente que la inflación va a doler en las mesas de los ciudadanos.
Hemos visto esto antes. Hace unos años, durante la invasión rusa a Ucrania, los precios del crudo disparados provocaron decisiones similares. Pero ahora la situación es distinta porque, curiosamente, el precio actual del petróleo es inferior al de mediados de 2022. Si el contexto global no es tan agresivo, ¿por qué esta medida drástica? La respuesta de Repetto es directa: es una decisión estructural.
La cuenta pendiente del déficit fiscal
No podemos ignorar el panorama general. Mientras el Gobierno actual habla de emergencia, la realidad muestra un desglose preocupante: 18 años consecutivos de déficit fiscal. Dieciséis de ellos han sido de déficit estructural acumulado. Esto significa que, hace mucho tiempo, el país venía gastando más de lo que recaudaba. Beneficios sociales como la gratuidad universitaria o la Pensión Garantizada Universal (PGU) se financiaron con esa brecha.
El mensaje de la experta es un llamado de atención: si este gobierno no ordena un proyecto de finanzas públicas sólido, pasará la pelota al siguiente mandato. Y el riesgo inmediato no termina ahí. Al anunciar un recorte de impuestos para grandes empresas, pasando la tasa del 27% al 23% mediante su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se abren nuevas interrogantes sobre cómo se compensarán esas pérdidas de ingresos.
La propuesta es apuestar al crecimiento económico para llenar ese agujero, una estrategia que ya hemos escuchado y cuyo resultado suele ser insuficiente. La advertencia es clara: bajar impuestos en un entorno fiscal débil sin un plan A puede presionar negativamente la macroeconomía.
Efectos secundarios e incertidumbre futura
Mirando hacia el frente, lo que preocupa a la ciudadanía no es solo el daño a la balanza comercial, sino lo que sentirá en su vida diaria. Un aumento en el combustible dispara costos logísticos, transporte público y bienes básicos. Repetto advierte que esto generará presión inflacionaria a corto plazo. Aunque podría ser puntual y no necesariamente una tendencia persistente, el golpe inicial será doloroso.
Además, queda la sombra de la incertidumbre externa. Nadie sabe cuánto durarán los conflictos globales que mueven estos precios, pero la apuesta implícita del gobierno parece ser esperar peores tiempos. Los recursos fiscales son estrechos, sí, pero eso no es nuevo. El problema radica en la voluntad política de priorizar la reducción del gasto social versus la estabilización de precios para el consumidor común. Lo que viene exigirá transparencia: si vamos a recortar el estado, hay que decirlo, sin disfrazarlo de emergencia de caja.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Fiscal
¿Por qué cuestiona Andrea Repetto el aumento de los combustibles?
Repetto considera que el discurso del gobierno es incompleto porque ignora que Chile tiene baja deuda internacional y prima de riesgo, lo que le permite financiarse fácilmente, sugiriendo que la medida busca cumplir promesas de campaña de reducción del Estado.
¿Qué es el MEPCO y por qué no se activó?
Es el Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo, diseñado para suavizar oscilaciones del combustible. Según la experta, no se activó porque el gobierno optó por interpretar el cambio de precio como permanente y prefirió no asumir el costo financiero de la estabilización.
¿Cuál es el impacto esperado en la inflación nacional?
Se prevé un aumento puntual en los costos de transporte, producción y bienes básicos debido a la subida de la energía, lo que impactará la inflación a corto plazo hasta que se produzca un nuevo reajuste en el mercado.
¿Cómo afectan los recortes tributarios a la salud fiscal?
Bajar impuestos del 27% al 23% reduce los ingresos del fisco inmediatamente. Sin un plan de recorte de gastos masivo o crecimiento garantizado, se agrava el déficit fiscal estructural que ya existe desde hace dos décadas en el país.