La desconfianza se palpita en los números. Cadem, junto a Plaza Pública, lanzó hace apenas unos días un sondeo que dejó al descubierto una realidad incómoda para el futuro ejecutivo. De las 701 personas consultadas, el grueso absoluto cree que la promesa estrella del presidente electo no va a llegar ni por esas.
Estamos hablando de una cifra redonda y atractiva para los mercados, pero complicada para la política: US$6.000 millones en recortes al gasto público. Es la columna vertebral del plan económico del mandato que comenzará pronto. Sin embargo, hay un 70% de la ciudadanía que, aunque entiende la relevancia, pone el pie derecho en serio. Creen que cumplirlo será extremadamente difícil.
Lo relevante versus lo realizable
Cuando se les preguntó qué medida impactaría más, un 40% apuntó directamente a ese ajuste fiscal. Pero el giro viene después. En cuanto a la viabilidad, la brecha es brutal. Mientras otros propuestos ajustes, como bajar el impuesto a las empresas del 27% al 23%, tienen mayor apoyo técnico, el gran tijeretazo presupuestario enfrenta sospechas masivas.
José Antonio Kast, quien tomará posesión el próximo 11 de marzo, había planteado esto como eje central. La encuestada revelación sugiere que los chilenos leen entre líneas. No es solo cuestión de sumar y restar; es cómo afectar el Estado sin derrumbar servicios básicos.
El 62% también ve con ceño fruncido cambios en indemnizaciones laborales y ajustes al salario mínimo. Parece que la población intuye dónde está el hueso duro de roer. Reducir el déficit en 18 meses exige cirugía, no solo vendajes. Y la gente, sorprendentemente, parece saberlo antes que los técnicos.
Tres pilares bajo la lupa ciudadana
Para entender el peso de la duda, hay que mirar cómo el equipo planea atacar ese montante. El diseño propone tres vías claras:
- Reducción de dotación y sueldos públicos (US$3.000 millones).
- Auditorías profundas ministerio por ministerio.
- Eficiencia operativa eliminando cargos "políticamente asociados".
El punto crítico aquí es el primero. Eliminar personal y ajustar sueldos sin tocar el gasto social, salud o seguridad, es una línea finísima. El futuro gobierno ha asegurado que áreas críticas quedarán exentas. Pero la encuesta marca una tensión latente. ¿Cómo recortar 3 mil millones sin golpear el bolsillo del ciudadano indirectamente?
Otro dato que llama la atención es la aceptación de medidas administrativas. Crear un comité económico permanente en La Moneda tiene un 57% de aprobación popular. Digitalizar el Ministerio del Trabajo, otro 52%. Es decir, a la gente no le mola tanto cambiar estructuras burocráticas si eso implica cortar presupuesto directo.
Expectativas sobre la gestión presidencial
Más allá de la caja, ¿qué esperan de Chile? Un 54% confía en que el país irá bien con el nuevo mando. Es una mayoría, sí, pero con matices. Descendió dos puntos respecto a la semana anterior, lo cual no es bueno indicador en tiempos de transición.
Hay que recordar el contexto inmediato. El presidente saliente, Gabriel Boric, dejó el cargo con una aprobación del 35%. Eso deja un terreno fértil, pero exigente. La gente quiere ver resultados rápidos, no discursos de campaña.
Curiosamente, una nueva medición posterior, publicada el 15 de marzo, mostró un salto interesante: el 57% aprobaba la gestión inicial de Kast tras la primera toma de decisiones. Esto contrasta con la desconfianza de febrero. Sugiere que las primeras acciones podrían estar logrando lo que la planificación macroeconométrica tenía dificultades para convencer teóricamente.
¿Qué sigue en esta ecuación económica?
El cronograma es agresivo. Si el recorte debe verse en 18 meses, el semestre es clave. Los mercados observarán si esos US$6.000 millones salen del papel a la práctica. Hasta ahora, la percepción ciudadana es escéptica, casi premonitoria.
Los analistas señalan que la confianza en la economía suele ser volátil. Una sola decisión fuerte sobre las auditorías ministeriales podría mover la aguja de la encuesta hacia abajo, mostrando menos escepticismo sobre la viabilidad. O, por el contrario, un fallo en la implementación podría confirmar el pesimismo inicial del 70%.
Lo cierto es que el termómetro social está marcado. La sociedad chilena vigila cada decimal de esa propuesta. No basta con proponer; el reto ahora es demostrar que la viabilidad es tan fuerte como la intención.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos participantes tuvo la encuesta Cadem?
El sondeo contó con una muestra representativa de 701 personas. Se realizó durante la tercera semana de febrero de 2026 y fue publicado oficialmente el domingo 22 de febrero. Esta magnitud permite extrapolar las percepciones hacia la población general adulta del país con un margen de error estándar aceptable para mediciones de opinión pública.
¿Por qué consideran difícil el recorte de US$6 mil millones?
El 70% lo percibe como inviable principalmente porque implica reducir personal y sueldos públicos sin dañar el gasto social. La ciudadanía teme que los recortes caigan en áreas sensibles como salud o educación, a pesar de las garantías del equipo económico de que esos gastos críticos permanecerían intactos.
¿Qué medidas económicas tienen mayor aceptación popular?
Medidas administrativas como la creación de un comité económico permanente en La Moneda (57%) y la digitalización del Ministerio del Trabajo (52%) cuentan con mayor consenso. Estas opciones se ven como "fáciles de ejecutar" porque modernizan el aparato estatal sin implicar necesariamente recortes de empleo directos visibles para la ciudadanía.
¿Cuál es el pronóstico sobre la gestión de Kast según la encuesta?
Un 54% de los encuestados esperaba que a Chile le iría bien con el nuevo gobierno, aunque existía escepticismo sobre el cumplimiento de metas específicas. Este optimismo base contrasta con la aprobación de su antecesor, que rondaba el 35%, dejando expectativas altas para las primeras semanas de gestión.
¿Cuándo inicia oficialmente el nuevo gobierno?
El inicio oficial del periodo presidencial se programó para el miércoles 11 de marzo de 2026. A partir de esa fecha, el equipo económico deberá presentar los primeros informes sobre el avance del plan de ajuste fiscal que generó tanta controversia en la opinión pública.