Cuando Jannik Sinner, número uno del ranking ATP, se enteró de que había dado positivo por dopaje, el mundo del tenis se detuvo. No fue una sola vez, sino dos. Y la sustancia no era algo exótico ni secreto, sino un componente de un spray común para heridas. La cantidad detectada era infinitesimal: una billonésima parte de un gramo. Pero en el deporte profesional, donde los márgenes son nulos, incluso lo invisible puede tener consecuencias devastadoras.
Lo ocurrido durante y después del Masters 1.000 de Indian WellsIndian Wells ha sido descrito como un terremoto. Sin embargo, al revisar los detalles, la narrativa cambia drásticamente. No parece haber intención de mejorar el rendimiento, sino una cadena de errores humanos y protocolarios que han dejado a la International Tennis Integrity Agency (ITIA) y al propio jugador en una situación delicada.
La cadena de transmisión accidental
Para entender cómo llegó el clostebol al cuerpo de Sinner, hay que mirar hacia atrás, hasta febrero de 2026. Su preparador físico, Umberto Ferrara, compró un spray llamado Trofodermin en una farmacia de Bolonia. Era un producto habitual para tratar heridas menores. Lo que nadie esperaba es que este frasco viajaría desde Italia hasta California, y finalmente, entraría en el sistema de Sinner sin que él lo supiera.
La clave está en las manos de Giacomo Naldi, fisioterapeuta de Sinner. Durante el torneo de Indian Wells, Naldi sufrió un corte en el dedo meñique con un bisturí mientras tratabo los callos de los pies de su cliente. Para sanar esa herida propia, Naldi utilizó el Trofodermin. El problema surgió el 10 de marzo de 2026. Esa mañana, Naldi se aplicó el spray en su dedo herido y, acto seguido, trató a Sinner por una dermatitis psoriasiforme en el pie y el tobillo. ¿Usó guantes? No. Y desconocía que el envase indicaba claramente la presencia de clostebol.
Esa falta de barrera protectora fue suficiente. El contacto directo transfirió la sustancia prohibida. Es un escenario casi de película de suspense médico, pero real. Las imágenes recientes muestran a Naldi con una tirita en ese mismo dedo meñique durante el partido contra Jan-Lennard Struff, corroborando visualmente la versión de los hechos.
Dos positivos idénticos y un silencio prolongado
Los números hablan por sí solos. Tras el partido contra Struff el 10 de marzo, Sinner dio positivo con 121 picogramos por mililitro. Una semana después, el 18 de marzo, antes del Masters de Miami, otro control fuera de competición arrojó 122 picogramos por mililitro. La similitud en las cantidades sugiere fuertemente que no hubo nuevas ingestiones, sino que era el rastro residual de ese único incidente de contaminación cruzada.
Aquí es donde la historia se vuelve más compleja y, para muchos, injusta. Sinner no recibió ninguna noticia inmediata. Tuvieron que pasar semanas. Fue el 4 de abril de 2026, justo antes del inicio del Masters de Montecarlo, cuando la ITIA le envió la primera notificación por carta. Al mismo tiempo, se le impuso una suspensión provisional. Sinner solicitó su levantamiento el mismo día, y le fue concedido al día siguiente, el 5 de abril.
La calma duró poco. El 17 de abril, antes del Mutua Madrid Open, llegó la segunda notificación por el segundo positivo. De nuevo, suspensión provisional. De nuevo, solicitud de levantamiento. Esta vez, la espera fue de tres días, hasta el 20 de abril. Imaginen la presión psicológica de ser el número uno del mundo, sabiendo que algo anda mal, pero sin poder competir ni saber exactamente qué dice la acusación formal.
La defensa: negligencia ajena, no intencional
Sinner respondió formalmente a las cartas de la ITIA el 29 de mayo de 2026. Luego, el 19 de junio, presentó todo el paquete de pruebas documentales. Su argumento es claro y contundente: no hubo infracción intencional, ni siquiera negligencia por parte del jugador. La responsabilidad recae en la cadena de cuidado médico.
Naldi admitió aplicar el producto entre el 5 y el 13 de marzo, pero insistió en que ignoraba el contenido de clostebol. Aunque esto pueda parecer una excusa débil ante la evidencia del envase, en el contexto de la praxis diaria de un fisioterapeuta bajo presión, revela fallos sistémicos en la verificación de sustancias. La defensa de Sinner se basa en demostrar que él confió plenamente en su equipo médico, quien actuó con buena fe, aunque con un error grave.
Impacto en el circuito y precedentes legales
Este caso no es aislado en la historia del antidopaje, pero sí es notable por la claridad de la vía de entrada. A diferencia de casos de suplementos contaminados o uso deliberado, aquí tenemos un vector de transmisión interpersonal documentado. Para la ITIA, representa un desafío: cómo sancionar sin desalentar la confianza en los equipos médicos, y cómo educar sobre la lectura estricta de etiquetas en productos farmacéuticos comunes.
Para Sinner, el daño reputacional ya ocurrió. Los titulares hablaron de "doble positivo" antes de explicar el contexto. Ahora, la balanza se inclina hacia la revisión de si la suspensión debería haberse mantenido tan rigurosamente o si los protocolos de comunicación de la agencia eran adecuados. La comunidad tenística espera ver si este precedente obliga a cambios en cómo se gestionan las notificaciones preliminares.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el clostebol y por qué está prohibido?
El clostebol es un esteroide anabólico sintético derivado de la testosterona. Está prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) porque puede mejorar el rendimiento muscular y la recuperación. Sin embargo, también se usa en medicamentos tópicos para tratar inflamaciones y heridas, lo que lo convierte en una fuente común de positivos accidentales.
¿Es probable que Sinner sea sancionado con una suspensión larga?
Dado que las pruebas apuntan a una contaminación externa sin intención de dopaje y con cantidades extremadamente bajas (picogramos), es improbable una suspensión severa. Los tribunales deportivos suelen considerar estos casos bajo la cláusula de "fuente externa" o "negligencia mínima", pudiendo resultar en advertencias, multas o suspensiones muy cortas, siempre que se demuestre la inocencia del atleta.
¿Por qué tardó tanto la ITIA en notificar a Sinner?
Los procesos de análisis de laboratorio, confirmación de resultados y revisión legal interna pueden tomar varias semanas. Además, la ITIA suele esperar a tener todos los controles relevantes (en este caso, dos positivos consecutivos) antes de emitir una notificación formal completa. Aunque esto genera incertidumbre para el jugador, busca asegurar que la acusación sea sólida y completa.
¿Qué papel jugó el fisioterapeuta Giacomo Naldi en el incidente?
Naldi fue el vector de transmisión. Se cortó el dedo, aplicó un spray con clostebol y luego trató a Sinner sin guantes. Aunque admite no haber leído la etiqueta correctamente, su acción directa causó la contaminación. Su testimonio y la evidencia visual (la tirita en el dedo) son cruciales para demostrar que la transferencia fue accidental y no parte de un plan coordinado.
¿Cómo afecta esto al ranking y los títulos de Sinner?
Si se determina que no hubo negligencia significativa por parte de Sinner, sus resultados obtenidos durante el periodo probablemente serán convalidados. Ya que las suspensiones provisionales fueron levantadas rápidamente, pudo seguir compitiendo. El impacto principal ha sido reputacional y psicológico, más que deportivo, siempre que el tribunal final acepte la defensa de contaminación externa.